Ahora que están segando la hierba de los campos para después arar y sembrar el maíz el próximo fin de semana, me acuerdo, cada vez que veo un
Ahora que ya no cruzo por las piedras que más resbalan, recién incorporado de la hemeroteca.
Mónica Fernández-Aceytuno
Ahora que ya no cruzo por las piedras que más resbalan, recién incorporado de la hemeroteca.
LAS PIEDRAS RESBALAN MÁS
Las piedras de los ríos de montaña que corren con el agua limpia y fresca están más brillantes y resbalan más que a principios de año porque, con el aumento de la luz y la temperatura, se ha multiplicado la población de diatomeas continentales, cuyos mucílagos hace que las piedras del río resbalen como el jabón, o la gelatina y tengan ahora, por donde les pasa el agua, un color pardo dorado.
Estos seres de una sólo célula, viven encerrados, cada célula en una caja de sílice con su tapadera que parece una caja de zapatos de tamaño microscópico; y, sin embargo, gracias a la segregación de mucílagos, son capaces de arrastrarse por el fondo del río para cambiarse de piedra.
El profesor Camba-Sánchez, vicepresidente de la Sociedad Española de Ficología, me ha enviado por teléfono la imagen de una de estas diatomeas continentales cuya tapadera, ovalada, parece la base de alguna plancha de vapor, llena de agujeros, alineados haciendo unas rayas como las que tienen las sandías en verde claro y verde oscuro.
Y tengo a la diatomea en la pared, en recuerdo de las caídas, ahora que yo cruzo el río por las piedras que más resbalan.
Mónica Fernández-Aceytuno
ABC, Jueves 24-6-1999
Fondo de Artículos
de la Naturaleza de
www.aceytuno.com
Mónica Fernández-Aceytuno