Me encanta ese contraste entre la tierra cultivada y la cimarrón. Nuestra mano, tan cuadriculada, y la de sabe Dios.
Mónica Fernández-Aceytuno
Me encanta ese contraste entre la tierra cultivada y la cimarrón. Nuestra mano, tan cuadriculada, y la de sabe Dios.
Mónica Fernández-Aceytuno
Mónica Fernández-Aceytuno