Pero aquí estoy, no mucho más tarde de lo que estaré a diario, de lunes a viernes. Pongamos las diez, como hora para escribir esta página. Puede que antes.
9:57 En el suelo, bajo las encinas, justo donde termina su copa, como si necesitaran a la vez luz y a la vez sombra por el moviento en vaivén de sus ramas, crecen las estrellas de la tierra.
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